dilluns, 1 de març del 2010

La carretera de Tizi n'Tichka y el valle del Draa
"La prisa mata"

Decidimos alquilar un coche en Marrakesh para poder recorrer el sur con tranquilidad y poder pararnos donde nos apeteciera. La carretera atraviesa la cordillera del Atlas a través de un paisaje precioso: campos verdes llenos de almendros en flor, con las montañas de fondo nevadas. Una vez en el paso de montaña, el paisaje cambia repentinamente: al otro lado del Atlas aparecen las primeras colinas de piedras desérticas formando una apariencia lunar. En la carretera, miles de bereberes nos abordan para vendernos algo, aunque siempre hay alguno que solamente quiere charlar, mostrarte sus tradiciones, y hacerse una foto contigo a cambio de alguna baratija de las que vende.

A partir de aquí, las pequeñas aldeas se suceden y parece que el tiempo se hubiera parado hace ya mucho. Algunas aldeas conservan sus ksbas, fortificaciones de tribus bereberes hechas de adobe: destacables son las de Telouet y Ait-Benhaddou, donde se han rodado muchas películas como Gladiator, Lawrence de Arabia, La Momia...

La piel de los bereberes se va oscureciendo cada vez más y poco a poco se entra en un territorio más típico del África negra que de Marruecos.

Zagora es el punto de partida para bajar al valle del Draa, ya desértico pero con un oasis y palmeral interminable al borde del río Draa hasta Mhamid, el último pueblo accesible por carretera y conocido como la puerta del Sáhara. Desde este punto, las dunas van aumentando hasta tapar el horizonte con un manto de arena.
Pero no todo acaba aquí, si bien uno puede agobiarse en Zagora por los miles de guías que quieren venderte un safari en camello, se debe tener paciencia; nuestra recompensa por ello fue la gran acogida que tuvimos por los bereberes y saharawis del cámping donde nos alojamos (tiene pequeñas habitaciones tradicionales y tiendas bereberes). Cuando, después de cenar, volvíamos abrumados por la idea de tener que escuchar el mismo rollo del camello y el desierto, nos encontramos con infinitas tazas de té, vino, y música bereber tradicional en directo: empezamos a descubrir la verdadera esencia de estos dos pueblos nómadas. Y después de una velada tan agradable, faltaría más desayunar solos como simples huéspedes, sin conpañía, ni infinitas tazas de té, ni cantos bereberes que "la prisa mata, amigo".


Caminando por las dunas desérticas aparece un saharawi, uno de los pocos que todavía realiza caravanas de camellos hasta Tumbuctú con su familia, que por supuesto nos invita al té para charlar un rato: -No tenemos tiempo para quedarnos a dormir en tu tienda, de verdad. El año que viene. -Inshallah, el año que viene nos vemos pero sentaos otra vez y bebed más té que la prisa mata.

Ya para acabar nuestra pequeña expedición por los pueblos del Presáhara, recogimos a dos autoestopistas de Rabat, estudiantes sin un duro de lo más encantadores. En este caso, nosotros invitábamos al té en los cafés de la carretera, pero ellos nos lo agradecieron presentándonos a Ismail, dueño de un cámping algo sórdido pero acogedor en Agdz, que había alimentado y acunado a nuestros autoestpoistas en su viaje de ida a cambio de nada y les había invitado a pasar por ahí a su regreso: -Salam, bienvenue to my place, dice su amigo y ayudante Mohamed, y nos trae té, y más té, y nos prepara la cena, y la guitarra, y todos cantamos y tocamos palmas al ritmo de canciones saharawis. -Stay one more day, we show you great places and tonight we sing a lot. -No podemos, Ismail, tenemos que irnos ya. -En ese caso venid a desayunar a mi casa que la prisa mata. Y cuando volvemos del desayuno Mohamed nos ha preparado más té y tiene la guitarra preparada. Y es que así no hay quién consiga recorrer el país, pero así se aprende a amarlo.

6 comentaris:

Sara y Marta ha dit...

Que bueno este último post... la mesita al borde del acantilado, los saltos en las dunas... los turbantes y por favor... alguien se ha dado cuenta de la novena foto??? que fuerte me parece!!!

En definitiva:
- la prisa mata!
- si no te gusta el té, te jodes
- 500.000 camellos te ofrecían?? Christoph?? Que tonto eres!!!

Sara y Marta ha dit...

Por cierto... a mis queridos 500.000 futuros camellos:
Que siempre es una delicia leerte y que aunque no escriba... siempre miro impaciente si has publicado algo.
No dejes de escribir por favor... mientras tus dedos no tornen a pezuñas.
Besos

Anònim ha dit...

Son fantásticas, las fotos. Que me dices de la núm. 13? Divinos de la muerte!Y la novena, la miro y me digo: no puede ser, una camisea del Barça! Increible. Tampoco falta la habitual al lado de un lugareño. Verdaderamente, he disfrutado con la visión y también con la lectura: varias veces, la última lentamente, que la prisa mata...

Besos

M.J.

Anònim ha dit...

Por cierto, es agradable comprobar cuanto ha subido el caché de las españolas por esos lares: 500.000 camellos!!! Nada que ver con la burra que le frecieron al marido de aquella amiga mia por ella. Claro, que la chica lo vale.;)
Repito de besos
M.J.

(hay un post anteior y no le veo publicado, dice que saldrá más tarde, eso espero)
M.J.

Unknown ha dit...

Buah! Son unas fotos preciosas, la de la ventana y las sillas me parecen increíbles, cómo algo tan sencillo puede transmitir tanta energía? Qué vaya muy bien el viaje!!!

Lara ha dit...

Gracias a todos por los cumplidos de las fotos, llevo retraso en los posts, pero no he tenido tiempo, tranquilos que esta semana actualizo, aunq sea desde Barcelona