dimarts, 9 de setembre del 2008

Amritsar

Es otra de esas ciudades típicas que abundan aquí: polvorienta, ruidosa, caótica, sucia y maloliente. Pero la parada es obligatoria para visitar el segundo highlight de la India después del Taj Mahal: el Templo Dorado. Y, la verdad, merece la pena. El Taj me decepcionó bastante, pero este pequeño templo sij es una auténtica maravilla.
Nos hemos pasado horas paseando alrededor, hablando con sijs sobre su religión y admirando el edificio. Los sijs son bastante amables, tienen unas ganas tremendas de dar a conocer su cultura y religión. Lo más sorprendente es que en sus templos ofrecen comida gratis a gente de cualquier credo, en principio para compartir experiencias y conversar. La religión sij nació como protesta al sistema de castas hindú (igual que el budismo), cree en un solo Dios (lo cual es más fácil para mí de recordar que todos los dioses hindúes), se basa en conseguir la dharmayudha (corrección) a través de obrar bien, no fumar, no beber (vaya vida más aburrida!), no robar... vamos, lo normal y típico. A parte, hay cinco símbolos que deben llevar: no pueden cortarse la barba ni el pelo, siempre llevan un cuchillo encima, una pulsera de plata, unos calzones largos y el turbante. Por supuesto, también hemos conocido a los sijs modernos y los problemas que tienen con los padres por no regirse a las normas (uno de ellos nos contaba que su padre dejó de hablarle durante cuatro meses cuando se cortó la barba). Las luchas generacionales ocurren en todas partes. También hay una parte separatista que quiere un Punjab libre y sij.

Nos hemos acercado a Attari, la frontera con Pakistán. Cada día, con la puesta del sol, se celebra una especie de teatro mientras los soldados realizan el cambio de guardia y la bajada de bandera. Hay hasta gradas, llenas de indios gritando orgullosos a la patria, mientras los soldados de ambos países realizan un espectáculo de lo más divertido, surrealista y patético. Llegan incluso a insultarse, aunque todo está preparado. Por supuesto, al otro lado de la valla las gradas también están abarrotadas de paquistaníes orgullosos. Curioso que entre dos países con tantas tensiones hayan decidido ponerse de acuerdo para ofrecer tal arte.

Volver aquí es la inmersión de nuevo en la jungla. Después de un mes en los Himalayas, ya me había acostumbrado a la tranquilidad. Para Christoph ha sido el primer lugar tipical indish. Se ríe de que todos me miren y me saluden, aunque los moscardones pesados se acercan a él primero, y yo bajo la cabeza y me hago la longuis, jijiji. Y ya empieza a estar quemado, dice que se siente como una estrella de rock.
Ahora mismo en Bikaner, en el conocido Rajastán. Conocido, ya que todo el mundo que viene a India por menos de un mes visita solamente el Rajastán (o Goa), tiene narices que yo haya tardado casi cuatro meses en llegar. Por cierto, hace cinco días se declaró la paz en Cachemira... cuando yo empiezo a alejarme, vuelven a abrir las carreteras :(.

El Templo Dorado

Tomando un baño

Alrededor del templo

En la cantina

Sij, depués de purificarse

The rock star!

Papá Pitufo o un Rey Mago?

Soldaditos en la frontera con Pakistán
Colores en la grada de mujeres

El templo de noche, una maravilla para los ojos

4 comentaris:

Sara y Marta ha dit...

Que fuerte, que fuerte, que fuerte lo que veo, llevas pulseras y hasta un anillo!!...

Me encanta el chorbito indish que te has echado. Yo al principio pense en el padre Abraham, pero creo que papa pitufo o David el knomo (in anorexic mode) se le parecen más.

Impresionante el templo dorado, casi más de día que de noche!!!
He estado leyendo sobre el, y sobre los Sijs y su regla de las 5 "k" entre otras cosas. Por si a alguien le interesa, hay un artículo muy interesante sobre el tema aquí:
http://www.elmundo.es/viajes/2004/30/1082559547.html

Por cierto, que risa con lo sentirse una estrella del rock. Me imagino la cara que debe poner Chris, cuando le se le acercan... jajaja!!! Como regresó de los 6666m?

Que ganas tengo de que vengais ya!!!

Anònim ha dit...

Lara: Alucino con tu viaje, y lo envidio ... Por qué no te dedicas a esto, a viajar, escribir, ...? Tal vez una Tele? Te presentamos a alguien cuando vuelvas? Creo que hay un par de contactos ... besos

Lara ha dit...

Jaja, las pulseras y el anillo hace ya un par de meses que los llevo. El anillo era para ti, Marta, de coco de esos que te gustan. Pero no pude resistirme. Un recuerdo de las islas Andaman :)
Christoph llego reventado del 6666.

Por lo de la Tele, yo encantada, si me encontrais un sponsor para seguir viajando... no necesito mucho, creo que con 350-400 euros al mes recorrro toda Asia, mucho menos de lo que gastaria en Barcelona.
El mail de los contactos, please? jijiji

Anònim ha dit...

Te hubiera escrito antes, pero tenía que reponerme del impacto visual que me produjeron las fotos. Fascinante! The rock start, divino, auténtico! Y papá pitufo aprendiz de rey mago o rey mago aprendiz de pitufo, que más da, vaya personaje, y qué gancho tiene el "joio", como aprieta jajaja. Bueno preciosa, lo dicho, que sigo teniendo mucha envidia (o no lo hagía dicho...) Muakssssssss