dilluns, 1 de setembre del 2008

Tíbet en el exilio
McLeod Ganj (Dharamsala)

O enfrentada de cara con una de las injusticias de nuestra época.
En 1950 el ejército de Liberación Popular Chino invadió Tíbet. Durante la revolución cultural (1966-1976) se destruyeron más de 6.000 monasterios budistas, algunos de más de 1.500 años de antigüedad. 1,2 millones de tibetanos han muerto como consecuencia de la invasión china. Actualmente el jefe de gobierno y jefe espiritual (el Dalai Lama) vive exiliado desde 1959 en McLeod Ganj, India, desde donde dirige el gobierno tibetano en el exilio. Se calcula que hay 6 millones de tibetanos exiliados.
En 1995 el Dalai Lama anunció que había encontrado al siguiente Prayan Lama (la segunda figura más importante para los budistas y encargado de encontrar al sucesor del Dalai Lama). Pocos días después, el gobierno chino lo secuestró y hasta hoy no se sabe nada de su paradero. Tenía 6 años cuando fue secuestrado, conviertiéndose en el prisionero político más joven en la historia.
China niega que Tíbet fuera un país independiente antes de su llegada, y la población china en la "región" supera actualmente a la originaria.
Algunas de las historias que se escuchan en McLeod Ganj, una pequeña Lhasa en el exilio:
Tashi ha nacido en Dharmasala, pero es tibetano. Sus padres huyeron del Tíbet poco después de la invasión china. Dice que es algo extraño ser de un país el cual nunca ha visto y que no entiende la razón por la cual China sigue intentando aniquilar la cultura y la gente tibetana.
Tutski tiene 24 años. Huyo con su familia y unas 50 personas más hace 10 años. Atravesaron los Himalayas durante 15 días hasta Bután. Se acuerda del cielo azul, dice que nunca hay nubes y que si te haces una herida se cura con el viento.
Sangye llego a India hace más de 12 años con un amigo. Su familia se quedó en Tíbet, y como refugiado no tiene derecho a volver al país para visitarla. Tardó 28 días en cruzar los Himalayas a pie hasta llegar a Katmandú. Afirma que fue muy duro pero que consiguieron llegar a salvo, algo que muchos no consiguen. Cuenta que la única manera de huir es cruzar los Himalayas a pie durante los meses invierno, ya que el ejército chino no aguanta las temperaturas tan bajas y por tanto no hay nadie patrullando. Lo peor es cuando vienen las tormentas de nieve durante varios días... y que no todo el mundo consigue llegar con vida al otro lado de la frontera. Cuando tuvo la entrevista con el Dalai Lama (todos los recién llegados tienen una entrevista privada con él) lo único que hizo fue gritar y llorar.
Los tres coinciden en su esperanza y confianza en el Dalai Lama, creen que pronto China les concederá, al menos, la autonomía y podrán volver a su tierra y expresarse libremente. De momento, en McLeod Ganj tienen su comunidad, bastante grande, por cierto. Monasterios, escuelas tibetanas, centro de acogida de refugiados, escuelas para adultos, universidad de estudios budistas...
Aquí una cree estar en la capital de Tíbet y no en India, y por tanto, recuerda en cada momento lo que está pasando al otro lado de la frontera. Miles de exiliados, masacres culturales, ejecuciones, censura, torturas (este año ha sido especialmente duro para el pueblo tibetano)... Poco se puede hacer excepto unirse a las protestas pacíficas que se celebran casi a diario.
Difícil de digerir sin sentir rabia, tristeza y mucha impotencia.

La bandera tibetana, actualmente prohibida en China

Ayuno de 12 horas que se celebró el 30 de agosto a nivel mundial

Protestando...




Otra mani...





6 comentaris:

Sara y Marta ha dit...

Sigo pensando que deberias enseñarles a hacer una buena cacerolada.

Seguro que saldias otra vez en portada.

Besis

Anònim ha dit...

... Y ahí los tienes, celebrando unos juegos olímpicos como si nada. Que se puede decir que no suene a vacío ante tanta desvengüenza Y hacer, poco más, como tú dices, que unirse a las protestas.

Besitos.

P.D. Lo de la cacerolada no es mala idea.

Anònim ha dit...

Hola Lara, soy compi de aeat de tu madre. Te voy siguiendo y me das una envidia......auténtica.
Ese viaje sí que es una autentica aventura. Yo tengo 68 tacos así que lo veo como algo imposible, sobre todo por ir con alguien. elante, un abrazo

Sara y Marta ha dit...

por cierto, ¿nadie reparo en la pedazo fotografia de la vela?

sin flash y enfocada... buenisima

Anònim ha dit...

Tienes razòn una fotografía buenísima y a pesar de que no la he mencionado, me impresionó nada más verla por su fuerza y su belleza.

Lara ha dit...

vale vale, soy estupenda de la muerte y hago unas fotos geniales. Que exageradas sois... (pero, vamos, un piropo tampoco me hace danyo :D)