Ciudad donde se
encuentra el
edificio más conocido de
India: el
Taj Mahal. A
parte de
eso, y
cuatro cosas más, no
hay mucho que
llame la
atención.
Apesta, esta
muuuy sucia y
hay una
neblina continua de
contaminación.
Aun así, a mí me ha
parecido muy interesante para
empezar a ver la
realidad social del país.
Llegamos ayer a las 8 de la
mañana.
Kiki, el conductor de
rickshaw que nos llevó al hotel, nos
ofreció una ruta a
cambio de 4 euros cada una.
Fue la
mejor decisión.
Durante 12
horas estuvo mostrándonos Agra,
contestando a
nuestras incansables
preguntas y
explicándonos toda la historia de la
ciudad (y
eso que
apenas sabe leer o
escribir).
Además nos
dio la
oportunidad de
conocer a
gente que
trabaja el campo,
lavanderos y nos
paseó por el
barrio más pobre de la
ciudad. Para acabar la ruta, nos
regaló unos cuantos mangos :D
Le invitamos a
comer,
faltaría... Esta
mañana (a las 6:30) he
visitado el
Taj Mahal.
Después he
pasado dos
horas en la
tienda de
Agfir,
bebiendo chai y
hablando de las
diferencias culturales y
religiosas. No ha
intentado venderme absolutamente nada, lo
cual es de
agradecer.
También quería ir a
Fatepur Sikri con una
pareja de holandeses que
empieza una
vuelta al
mundo.
Pero dado que
estamos a 46
grados, y en
Sikri se
estimaban 49,
hemos decidido deambular por los
bazares de la
ciudad,
parando cada
media hora a tomar
algo frío. No
tiene desperdicio la
puesta de sol del
Taj desde alguna
terraza de los
hoteles baratos,
mientras de fondo se
escuchan los
cantos musulmanes y se ven
indios adiestrando palomas.
Mañana tocan 10
horas de autobús
hasta Kujaraho. Coco
seguirá conmigo hasta Varanasi.
1 comentari:
Que gozo leerte chiquilla. Me encanta. Tienes a mis compañeros y amigas desmayaditas de envidia (sana se entiende)Ellos te siguen desde la oficina. Te mandan un beso. Y yo un montón.
Mami
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